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¿Sabéis que la mayoría de acontecimientos que van a determinar nuestra manera de relacionarnos con el mundo ocurre durante la infancia?

Para la mayoría de personas esos acontecimientos pasan inadvertidos a causa de la poca información que normalmente se tiene sobre el desarrollo infantil, sobre el desarrollo emocional y psicológico que tiene lugar desde el inicio de la vida.

Esos acontecimientos, aunque en la mayoría de casos pasan inadvertidos y sin consecuencias graves en ese momento, dejan unas huellas en la psique del infante, una especie de marca silenciosa que queda grabada en su sistema de respuestas y que no hace su presencia en esos momentos debido básicamente al bajo nivel de interacción social que l@s niñ@s tienen en esa etapa de la vida.

Sin embargo, durante la preadolescencia, las interacciones sociales van aumentando tanto en cantidad como en calidad, las relaciones emocionales que los niñ@s tienen aumentan la necesidad de activar todo ese sistema de respuestas que durante la infancia han ido adquiriendo y es entonces cuando esas huellas hacen su presencia. A veces las huellas son como una piedra que se cruza en nuestro camino y nos hace tropezar una y otra vez, a veces la huella es una carencia de algo que nos impide dar una respuesta adecuada a una situación, a veces la huella es una especie de fantasma que nos hace tener miedo en algunos momentos de manera irracional.

 Hay muchos tipos de huellas que impiden que l@s ni@s tengan un desarrollo emocional sano que les permita establecer relaciones sanas durante su adolescencia y posteriormente, durante su vida adulta, pero es durante la pre y adolescencia, el mejor momento para detectarlas y poder borrarlas de su psique, para que el camino hacia las relaciones que van a marcar la vida de la persona adulta, sea un camino liso, sin trampas, y sin obstáculos.

En mi despacho llevo ya diez años trabajando con adolescentes, una de mis especialidades, en la detección de esas huellas que sé que van a delimitar su desarrollo emocional  y en despejar el camino hacia su felicidad, para que los únicos obstáculos que encuentren, sean aquellos que pone la vida, que ya son suficientes y son con los únicos que deberíamos de luchar.